Secretaría de Cultura y el INAH alistan restauración de esculturas de la Catedral Metropolitana, afectadas por el s19

Fuente: INAH

25 de octubre de 2018

Se prevé que la intervención de las tallas La Esperanza, La Fe y La Caridad, hechas por Manuel Tolsá en 1813, inicie en noviembre próximo

 La Esperanza, tras su caída, sufrió daños severos en la parte de la cabeza; La Caridad tiene una fractura en su base y pie derecho, y La Fe sólo amerita limpieza   

La triada escultórica neoclásica sobre las virtudes teologales: La Esperanza, La Fe y La Caridad, que el arquitecto y escultor Manuel Tolsá realizó en 1813 y las cuales remataban la fachada principal de la Catedral Metropolitana, serán restauradas por la Secretaría de Cultura y el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) con las mismas características visuales que tenían antes del daño causado por el sismo del 19 de septiembre de 2017.

Cabe recordar que debido al fuerte movimiento telúrico, la escultura conocida como La Esperanza cayó desde una altura aproximada de 45 metros, fracturándose seriamente en la parte de la cabeza. En tanto, Fe Caridad se giraron de la base en la que estaban sujetas, sufriendo, la segunda, la fractura de una parte de la base que la sostenía y en un pie.

Tras esas afectaciones, la Secretaría de Cultura, a través de la Dirección General de Sitios y Monumentos, y el INAH, por medio de su Coordinación Nacional de Conservación del Patrimonio Cultural (CNCPC), decidieron desmontarlas y retirarlas el 8 de noviembre del año pasado, con el empleo de una grúa hidráulica con capacidad de 220 toneladas, colocada a 30 metros de distancia de la fachada del inmueble histórico para evitar cualquier incidente y su posterior restauración.

Sobre la recuperación de las piezas talladas y ensambladas en piedra chiluca, cuya altura es de aproximadamente 2 metros 60 centímetros por 110 de ancho y 90 de profundidad, con un peso aproximado 4 toneladas cada una, la titular de la CNCPC, Liliana Giorguli, adelantó que actualmente se trabaja en los procedimientos administrativos que permitan contar con los recursos provenientes de la aseguradora que contrata el INAH y/o del Fondo Nacional para Desastres Naturales (Fonden).

Comentó que las tres tallas actualmente están resguardadas en la Curia de la Catedral Metropolitana. La Esperanza, tras el impacto de la caída, se separó en sus dos secciones: la superior, de la cintura a la cabeza, es la más dañada, porque tiene prácticamente pulverizada la testa. Mientras que de la cintura a los pies hay faltantes de material pétreo, pero está en mejores condiciones.

La Caridad giró y se fracturó parte de la base que la sostenía, así como el pie derecho. Asimismo, a la escultura que carga, de un pequeño niño, le falta la mano izquierda, pérdida que no es propia del sismo.

En lo que respecta a La Fe, no tuvo daño aunque le falta una mano, por lo que se valorará si se le repone o no, debido a que se trata de un elemento que perdió hace mucho tiempo. Cada una de las piezas tenía un complemento en sus atributos iconográficos, hechos de bronce sobre dorado: La Caridad, una flama; La Fe, una cruz, y La Esperanza, un ancla, la cual cayó junto con la pieza, deformándose y fragmentándose en tres piezas.

La restauradora dijo que se realizó un diagnóstico del estado de conservación de las piezas, más allá de los daños que tuvieron por la caída o las fracturas generadas por el sismo, cuyo resultado arroja el buen estado de conservación de la piedra, pese a estar a la intemperie desde hace más de 200 años.

Para efectuar la restauración de las tres tallas se sigue el mismo proceso de atención que con todo el patrimonio cultural dañado por los sismos: diagnóstico, protección, resguardo, elaboración de los presupuestos y la presentación a las dos instancias financieras con las que se atienden los daños: la aseguradora que contrata el INAH y el Fonden.

“El proyecto de intervención del conjunto escultórico plantea recuperar a La Esperanza con las mismas características iconográficas que tenía antes del daño. Contamos con las secciones de la pieza, de la cintura para abajo presenta golpes y faltantes menores; se reutilizarán los fragmentos originales tratando de mantener la integridad del material, y en la parte donde hay pérdida por la pulverización del material, se harán reposiciones o resanes para recuperar la unidad”, detalló Liliana Giorguli.

Sobre la atención de la parte superior de la escultura, adelantó que se hará una reposición de los elementos donde el grado de fragmentación no permita recuperar el material original, por lo que se tendrá que restituir la cabeza.

“Para esta labor contamos con un amplio registro fotográfico de distintas fuentes, con el que tenemos prácticamente toda la información de detalle que nos permitirán restituir la forma escultórica. En términos de restauración, dejaremos la evidencia para diferenciar, con toda claridad, cuáles son las partes originales y las restituciones”, expuso.

Además de la atención a los daños generados por el sismo, a las tres piezas se les reintegrarán los complementos en sus atributos iconográficos. También se revisará el sistema de sujeción de las tallas y se evaluará si se sigue con la lógica planeada por Tolsá o si se incluye alguna forma de refuerzo.

“Posiblemente las labores inicien en noviembre próximo. La restauración se realizará in situ; hemos hablado con las autoridades de la Catedral Metropolitana para instalar un espacio de trabajo en el inmueble histórico, ya que por sus dimensiones y peso, desplazar las piezas a otro lugar implica un mayor riesgo”.

La recuperación de las tallas también incluye su correcta sujeción a la base donde se asentarán, por lo que se asegurará la estabilidad del pedestal y del pretil al momento de devolverlas a su lugar de origen, el mecanismo en el que se asentarán está incluido en el proyecto que ha sido diseñado e incluso cuantificado.

Liliana Giorguli explicó que, una vez concluidos los trabajos de recuperación de las piezas, se involucrará a la empresa arquitectónica especializada que trabaje en la restauración del cubo del reloj y cornisas, donde estaban las esculturas, para verificar la resistencia estructural del sitio y asegurar el espacio original, con el fin de poder restituir el conjunto escultórico a la fachada principal de la Catedral Metropolitana.

Finalmente, la coordinadora nacional de Conservación del Patrimonio Cultural del INAH afirmó que al contar con la solvencia financiera, a través de los seguros mencionados, la recuperación de estas importantes e históricas esculturas se realizará en plenitud y en los tiempos justos.